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Cabimas, Zulia, Venezuela
Biografía

Biografía

Carmen Martínez

Nacida en la ciudad de Cabimas del estado Zulia el 02 de Mayo de 1960, profesional egresada de la ilustre Universidad del Zulia (1.985), LUZ, como Ingeniero Civil, además realizó una maestría en Gerencia Financiera en la Universidad Experimental Rafael María Baralt (2.001). (UNERMB)

Entre sus facetas más resaltantes se encuentran sus vivencias como Ingeniero de campo en una buena parte del territorio nacional y como docente impartiendo sus conocimientos en la Cátedra de Calculo I y II de LUZ, Facultad de Ingeniería núcleo Cabimas – Zulia; así como en las Cátedras de Gerencia Financiera Estratégica y Evaluación Económica y Financiera en sede de Postgrado en la UNERMB en Cabimas

Otro de los aspectos más resaltantes es cuando fue invitada y certificada por la Universidad Nacional Abierta. (UNA), Unidad de Apoyo Capatárida y la Fundación Universidad de Buchivacoa. (Estado -Falcón), en el marco del XV Aniversario de la UNA (2.006), como Ponente y Escritora.

Como escritora, ha realizado un sin número de escritos, algunos publicados en su blog MUJERES SIN ROSTRO, otros no publicados ni editados desde 1.999, entre ellos, en forma de: Cuento El Cardoncito y el pequeño Balancín, relatos, anécdotas y libro (EP).Hermosas Vivencias de una Educación Pública en Decadencia”

En la adolescencia, el ya fallecido pintor y profesor Víctor Vega, le sugiere estudiar pintura. Treinta años después con su inquietud por la pintura en forma autodidacta da inicio a la creación de sus obras “Mujeres sin Rostro”, inspiradas por dos mujeres de color ébano, vecinas de su casa familiar, cuyas siluetas y elegancia; tuvieron hasta sus últimos días; y en la postura ingenua de los brazos que sus sobrinas adoptaban al fotografiarse cuando niñas.

Con 7 Series de sus “Mujeres sin Rostro”, realizadas en diferentes formatos y materiales; muy particularmente aquellas realizadas sobre material reciclado para contribuir así con el medio ambiente que tanto necesita de todos, se siente satisfecha de que sus obras estén en diferentes estados de Venezuela y hayan traspasado las fronteras hacia Colombia, Chile, Brasil,Perú y Estados Unidos.

Publica en su blog MUJERES SIN ROSTRO, todo lo concerniente a sus 7 Series y Escritos hasta ahora realizados y los comparte con Facebook. Pueden accesar el blog a través de Google y de carmencitalanegritalinda.blogspot.com.

En 2010, fue invitada por el presentador y conductor Richard Ger, en su programa VISIÓN PUBLICITARIA, en el canal regional 4, CIUDAD TV, en Ciudad Ojeda, Costa Oriental del Lago/Zulia, para su programa de una hora que se desarrolla en la cocina, entre la preparación de un plato, la entrevista giró entorno a la faceta de pintora, mostrando algunos de sus trabajos.

Junto a otros 22 pintores y Artesanos de la Costa Oriental en Noviembre 2011, expone en la Colectiva aperturada por la Sala de Arte del Instituto Universitario de Tecnología de Cabimas IUTC, su obra “Virgen del Rosario”, un portalápiz y 5 monedas con la vida, pasión y resurrección de Jesucristo, todo realizado en material reciclado.

En 2012, gracias a sus relatos "Cocos, muertos, fantasmas y ceretones", fue invitada a grabar una entrevista para un documental sobre Mitos y Leyendas del Estado Falcón, realizada por Miguel de Donato y Emiro Nuñez..... incluida en una serie de 12 documentales que tienen que realizar en varias ciudades y pueblos de Venezuela, auspiciados por Conatel

En el mes del Artista Plástico 2012, Johana Esteira, extiende una invitación para su programa radial, Cultura en Revolución, por Baralt 92.1 FM.

En 2014, las Fundaciones Museo de la Palabra y César Egido Serrano que llevan la loable misión de propiciar la paz, la convivencia entre culturas, religiones e ideologías diferentes, teniendo a La Palabra como vínculo de la humanidad, tuvieron a bien nombrarla una de sus Embajadores de la Palabra. Muy agradecida de ese nombramiento refleja en la serie de relatos titulados UN CAMINO A LA PAZ, esa labor que todos deben apoyar desde su metro cuadrado de acción y su gran radio de alcance, para lograr un mundo mejor, el que todos merecen.







jueves, 12 de julio de 2012

LA MARIPOSA CAMALEONA


LA MARIPOSA CAMALEONA
Por Carmen Martínez

Un exuberante bosquecillo de altos y frondosos árboles de diversos tipos, de algunos de ellos colgaba gruesos o delgados bejucos, parecía la selva de Jim de la Selva o Tarzán y ellos de un lado para otro balanceándose en sus lianas, había musgos, líquenes, hongos por doquier. El grato clima hacia la diferencia, era bastante húmedo, soplaba el viento de vez en cuando por entre ellos, la lluvia encharcaba la tierra en partes, en otras fuera de los árboles era seca y hasta algunas rocas había, cuando el sol se filtraba entre las ramas desde lo alto de los árboles se podían ver los halos de luz que algunos lograban darle una calidez a ese clima tan húmedo. Parecía un mariposario inmenso, porque en temporadas las mariposas podían escoger las ramas y los troncos donde querían dejar sus crías, perdón sus huevecillos con las larvas guardadas adentro.
Llegó el tiempo de poner los huevos y dejarlos a buen resguardo para que a su tiempo salieran las orugas y crisálidas y luego infinitas lindas mariposas se eleven en vuelo a lo más alto, buscando esos rayos de luz, posándose revoltosas en todas las plantas y flores, libres al fin de tanto encierro, el cielo es el límite, los árboles su premio.
Por encima o por debajo de las hojas cada madre mariposa fue dejando sus huevos, pegándolos muy bien para que no caigan en todo el tiempo que se tomen en desarrollarse o mejor dicho en realizarse ese hermoso fenómeno de metamorfosis que toda mariposa tiene. Así fueron saliendo cada una en su tiempo las orugas de sus cascarones que la protegieron y ahora debían cumplir su último cometido, alimentar a esas voraces orugas hambrientas, nutriéndolas con sus nutrientes mientras encontrasen una hoja, un tronco que les provea su alimento mientras sigue su proceso de metamorfosis.
Luego se empezaron a ver como guindaban cada una de las crisálidas hermosas esperando el momento justo para que la mariposa que lleva dentro logre romper esa frágil pero resistente membrana y poder salir y alzar vuelo hasta donde la luz, el aroma, la guíen a los árboles y arbustos, al ancho cielo. Cada mariposa  fue saliendo habían de todas clases y colores, el cielo y los árboles se inundaban de tantas revoltosas mariposas, muy coquetas se posaban y desplegaban sus hermosas alas, que sensación hermosa para la vista de cualquier persona amante de estas hermosas aladas criaturas de la naturaleza.
Ya habían volado todas las mariposas, los árboles ya estaban como al principio, remozándose para la llegada otra vez de las mariposas madres, otra vez éstas debían llegar,  recibir y cobijar los nuevos huevecillos con sus larvas. De repente debajo de una gran hoja cayó una pequeña mariposa que no estaba complemente formada, de un lado tenía el ala delantera y del otro solo la trasera, le faltaban 2 de sus alitas por ello, no había podido primero salir de su crisálida y después volar, al caer hizo más intentos de alzar vuelo pero le fue imposible y sus frágiles patas con la caída libre desde tan alto se afectaron, pobrecita no podía volar y sus aporreadas patitas no le permitían moverse.
Buscó un sitio donde resguardarse, pues por allí pasaban hormigas, bachacos y otros insectos, gusanos o cualquier animal rastrero, aves de todos tipos, tamaños y géneros,  la pequeña mariposa tuvo miedo, no tenía a nadie que la ayudara, no conocía nada ya que estuvo guindada mucho tiempo cabeza abajo como un murciélago entrapada en su crisálida.
Pero se dispuso a ganar fuerzas y ver cómo podía hacer lo propio, lo que su constitución solo sabía hacer…volar libre…. No se dejaría vencer por sus debilidades, tenía la fortaleza de su espíritu libre y sus ganas de vivir… bueno en estos momentos eran de sobrevivir. Ayudándose con sus débiles y golpeadas patas logró llegar a una pequeña hendija que formaban las hermosas raíces de un gran árbol, le permitían esconderse y resguardarse de todo y de todos, así pensó, así creyó, pobre e ilusa mariposita, lo que no sabía era que esa alegría le duraría muy poco y que tendría una serie de aventuras que vivir. Muchos animales malvados la sintieron, la olieron y trataron de comérsela, no podía salir a buscar alimento, tenía mucha hambre.
Paso la noche, se rindió cansada de arrastrarse hasta lo que podíamos llamar una pequeña cueva, era muy angosta solo algo muy delgado podía pasar. Unos débiles rayitos de sol lograron llegar hasta donde estaba la mariposa y eso la despertó. Miró para todos lados en especial para arriba por si venía un pájaro, salió un rato a buscar una hoja para alimentarse, lo más cerca de donde estaba no podía exponerse, por todos los peligros del día anterior, fue así que vio pasar unas larga fila de hormigas llevando sus bastimentos sobre ellas, una de estas hormigas la vio a lo lejos, rompió fila y se llegó hasta ella y le preguntó ¿eres una mariposa?, será que la vio como si fuera un bicho raro, ella le respondió, si lo soy, solo que mis alas no se formaron como debían y por ello no puedo volar, la hormiguita le dijo, ¿cómo harás?, sino vuelas puedes morir, ten mucho cuidado, algunas hormigas gustan de las mariposas, los saltamontes, los pájaros que vuelan bajo si te ven serás presa fácil, me imagino que saliste a buscar una hoja para tu comida, la linda mariposa le dijo que si, entonces la hormiguita le dio una hermosa y jugosa hoja verde que traía, le dijo no te preocupes yo no como mariposas, si quieres yo te puedo traer hojas cada vez que salgamos todas las hormigas de nuestra colonia a provisionarnos… de los ojos de la mariposa brillaron dos lágrimas que resbalaba por su carita, alguien le estaba ayudando sin habérselo pedido, de corazón lo estaba haciendo, se lo agradeció y le dijo que sí que tenía mucha hambre porque habían pasado mucho rato que no se había alimentado.
Así comenzó una relación de amistad entre la mariposita y la hormiguita, a veces le traía una linda flor llena de un rico néctar y le dejaba provisiones de hojas para que no saliera…. Así sus patitas se fueron fortaleciendo y un día se pusieron de acuerdo para salir a dar paseos bajo los halos de luz de luna que se dejaban filtrar por ese espeso bosquecillo. Con la ayuda de la hormiguita practicaba el vuelo, aunque no volaba, notaba que sus alas se iban fortificando cada día más.
La mariposita quería ir hacia un sitio despejado a ver si podía volar, en donde hubiese mucho viento, pero sus patas no estaban hechas para largas caminatas como las de su amiga la hormiguita… un día la encontró llorando, la mariposa le dijo, creo que de verdad moriré aquí, aunque mis alas están fuertes no puedo volar, ya he estado mucho tiempo aquí y ya me he visto amenazada por algunos animales que han logrado verme, olfatearme, sentirme…. La hormiguita la consoló, le dijo que no se preocupara que tenía un gran amigo que la podía ayudar, si ella no podía caminar el sí, ya tenía muchos pies… al llegar la noche la mariposita conoció a alguien que sería muy importante en su corta vida, vino acompañando a la hormiguita, alguien que le ayudaría en el largo camino que recorrería a su destino…. El ciempiés, un gusano que tenía como decía la hormiguita, muchos pero muchos pies, cien pies, estaba hecho para una larga caminata, como la que ella tenía que hacer hasta tierras donde el viento la ayudara a volar.
Esa noche salieron a pasear el ciempiés y esas dos hermosas criaturas cada una en su género, la hormiguita ya lo había puesto al tanto de la situación que enfrentaba la mariposita, así que reunidos en la cueva de la mariposa, que muy coqueta la tenía por ser una hembra muy hacendosa y con la ayuda de la hormiguita mucho más, le explicó los pro y los contra del viaje que tendrían que realizar, mucho más porque ella era especial y mucho más frágil por su condición natural.
Una de sus patas sirvió para hacer un mapa en el suelo indicándoles como sería el viaje, primero tendrían que sortear a los animales que los verían a ellos como su alimento dentro del bosquecillo, había muchos charcos y unas zonas muy lodosas o pantanosa por el agua de las lluvias y por la vegetación muy tupida les tomaría mucho trabajo atravesarlos por la cantidad de hojas y ramas que caían de ellos; de allí saldrían a un área grande y semi despejada pero muy arenosa, gracias a dios él podía defenderse en esos terrenos, el problema era que al estar más despejado, y con la temperatura tan alta algunas veces se incendiaban y muchos no sobrevivían al fuego. Ese era el mayor riesgo que podrían tener más que todo por la fragilidad del cuerpo de la mariposa, sus hermosas alas serían rápidamente consumidas por el fuego, sentiría más rápido el intenso calor del fuego. La mariposita estaba tan deseosa de hacer ese viaje que no le importó ese escenario, le dijo que cualquier cosa que sucediera, tomara su mejor decisión, que luchara por sobrevivir él aún sino podía ayudarla a ella. Ella lo entendería
Continúo diciendo el ciempiés, que luego encontrarían una alta formación rocosa que parecía una escultura en el medio de un área totalmente despejada y con otro tipo de vegetación, árboles más bajos, arbustos, gramas y pastos,  donde el viento parecía que jugaba, soplaba de un lado a otro con una rapidez y fuerza que sería el sitio ideal para que ella practicara su vuelo y finalmente pudiera volar. Cuando terminó de explicarle todo, la mariposita le preguntó al ciempiés, mi gran y único problema es que mis alas no están en condición de volar al no tener por lo menos mi otra alita delantera se me hace cuesta arriba volar, el ciempiés le dijo, allá cerca de donde vamos hay un árbol cuyas hojas tienen forma y características similares a las alas de las mariposas, por eso lo llaman o es más conocido como el árbol mariposa, así que he pensado que de alguna manera podría ser la solución para esa otra ala que te ayudaría a volar, no sé como lo haremos pero llegado el momento seguro que encontraremos la forma no te preocupes mi linda amiguita.
Viendo que sería una larga e intrincada travesía, la hormiguita tomó esa noche una decisión, los acompañaría y ayudaría, ella tenía la habilidad de encontrar alimento y cualquier cosa que hiciera falta, la mariposa agradeció a sus dos amigos por esa entrega hacia ella, estaban dispuestos a dejar sus familia, su seguridad, a exponer sus vidas por ella. Cuando se fueron y ella se quedó sola, salió un momento a fuera y mirando hacia lo alto exclamó, ¡estoy muy agradecida, no hay nadie de mi familia por aquí cerca, pero he sido bendecida con dos seres maravillosos que han permitido que me sienta restablecida, me alimentaron y ahora me llevaran hacia donde el viento me permita volar. No podré nunca estar más agradecida y sé que tú querida madre también lo estarás¡.
Al amanecer sus dos amigos vinieron a buscarla, como ella era muy ligera, buscaron un hilo de telaraña y la hormiguita le dio varias vueltas al cuerpo del ciempiés, dejando las dos puntas para que la mariposa la usara como riendas y pareciera una linda amazona sobre su caballo. Además como los tres  comían casi lo mismo, llevó sus provisiones de hojas y flores, lo demás lo conseguirían en el camino. La mariposita se sintió bien iba sobre su amigo el ciempiés y la hormiguita caminaba a su lado, por todo el camino iba escuchando sus anécdotas, cuentos y peripecias que cada uno tenía, ella no tenía las suyas más que las que habían compartido en estos últimos días con ellos.
Tal y como dijo el ciempiés, encontrarían muchos animales dispuestos a degustarlos, pero ellos hicieron todo lo posible para evadirlos, ya conocían los atajos y veredas, así mismo habían muchos charcos y hasta un rió medio seco había en la primera etapa de su camino,  aun cuando el hábil gusano trataba de ir siempre por tierra y sobre las piedras, ramas y cualquier cosa que encontraran hubo momentos que tuvo que echarse al agua, para él no había problema y la hormiguita se subía a acompañar a la mariposa y tampoco tenía temor, lo que no sabían era que una pequeña ráfaga de viento de improviso hizo que la mariposa soltara sus riendecitas y calló al agua en una zona pantanosa, el miedo hizo que aunque ligero su cuerpo se hundiera un poco más y se asustara de tal forma, porque su cuerpo se hacía más pesado con el agua lodosa, de repente vio a la hormiguita que se había zambullido detrás de ella en su búsqueda muy preocupada, ella había tenido experiencias de este tipo y ya sabía cómo reaccionar pero la mariposa nunca estaría en una condición así en su diario y común vivir. Sin embargo le dijo, cálmate en un momento traeré al ciempiés para que me ayuda a sacarte de aquí yo sola no puedo y así lo hizo la mariposa cuando trató de sacarla y no pudo por lo pesada que estaba, se quedó mirando todo lo que le rodeaba y comprendió vestida de agua lodosa que ese no era su lugar, su elemento, allí seguro que moriría muy pronto sino lograban sacarla.
Salió a la superficie la hormiguita y le avisó al ciempiés donde estaba, este se zambulló también y ayudó a sacar a la mariposa que estaba prácticamente inmovilizada de lo pesada que sentía su cuerpo mojado, finalmente el alma le vino al cuerpo a la pobre mariposita, estaba a salvo y nuevamente agradecida de sus amigos que no la dejaron sola y le salvaron la vida. Terminaron de salir de este gran charco y felices volvieron a contar cuentos y a cantar, el ciempiés se sabía una linda tonada de viajeros. Encontraron agua limpia en un charco más adelante y se asearon un poco su cuerpo lodoso de un color marrón ciena. Por fin salieron del pequeño bosquecillo y se abrió ante ellos una hermosa área a cielo abierto ya los árboles no eran tan altos ni tan poblados había muchas áreas despejadas, pero el sol era inclemente, el cuerpo de la mariposa se secó y ahora el sol estaba muy fuerte, pero su cuerpo lo resistía.
Caminaron y caminaron hasta acercarse a un lugar con algunos árboles y mucho arbusto seco, la hierba también estaba extremadamente seca, seguro que no había llovido en un buen rato y el inclemente sol ayudaba a empeorar las cosas. Nuestro amigo el ciempiés dijo es un buen momento para descansar y en dos días más o menos estaremos en la gran roca, no tenemos tanto apuro así que busquemos un lugar donde pernoctar y alimentarnos.
Esa noche hicieron un gran banquete, consiguieron salvia de algunos arbusto o gramínea verde que lograron encontrar, hasta algunas flores habían y la mariposa se deleitó con su néctar, hasta algunos insectos recién muertos lograron ver cerca del sitio donde pernoctaron y de ellos tomaron o succionaron algunos fluidos, fue una gran comelona como en días no habían tenido el placer de hacer. Cuando ya habían comido, el ciempiés les dijo es posible por cómo está el tiempo que mañana amanezca haciendo ventiscas de tierra o arena, debes cuidarte mucho mi querida amiguita, porque tú no puedes volar todavía y la arena o la tierra podrían lastimarte.
Así fue, el viento soplaba muy fuerte y arrastraba con él toda la arena o tierra suelta que encontrara a su paso, decidieron esperar a que apaciguara un poco, pero no sucedió, con mucha precaución salieron, la hormiguita se subió sobre el ciempiés y se puso detrás de la alita trasera de la mariposa, colocándose a resguardo como si fuera un corta vientos, la mariposa sujetó ese hilo de telaraña tan fuerte, no quería pasar otro mal momento, pero la tierra y la arena aunque muy fina se le pegó a sus alas y a su cuerpo, otra vez esa sensación de pesadez, ella tan acostumbrada a todo tan ligero tan frágil en su cuerpo. Pasada la media noche el viento y la tierra amainaron, por fin pudieron caminar mejor, estaban tan amarillos y polvorientos que no se conocían. Otra vez la mariposa se dio cuenta que este elemento y este lugar no era para ella, el mismo vientecillo más adelante les quitó toda esa tierra y arena acumulada.
Siguieron caminando hasta casi llegar a un lugar donde la sequía había hecho estragos, todo estaba seco. Era deprimente, por primera vez desde que salieron en esa travesía encontraban un lugar que distaba de ser bonito, se asombraban de los diferentes lugares que encontraban a su paso, los animales que veían a lo lejos estaban muy enjutos, que tristeza, así iban comentando cuando de repente a lo lejos vieron algo rojo con amarillo azul y negro y el cielo se tornó gris, enormes nubes grises subían al cielo y el viento lo traía hacia ellos, cuando se dieron cuenta era el fuego que estaba quemando todo a su paso, ellos estaban en desventaja total, solo un milagro de Dios podría salvarlos, cuando ya el fuego estaba tan cerca que los cuerpos de los tres amigos ya no podían resistir, las alas de las mariposa traslucían el color del fuego y después se llenaba de ese color gris oscuro del humo que reinaba en el ambiente, unas gotas de lluvia cayeron sobre ellos, bendita lluvia que los salvaba, el ciempiés corrió hasta una rama caída que le hacía de techo y también había una piedra que los elevaba del suelo un poco, así esperaron que escampara, allí no se cansaban los tres de agradecer el estar vivos, de esta si no se hubieran salvado, ahora estaban todos de color negro, ahumados pero contentos de estar vivos. Otro elemento, otra condición para la cual una mariposa no está preparada ni en resistencia ni en condición, pero aunque logró aguantarla lo más que pudo y  su cuerpo se vistió de fuego, sabía que eso no era para ella.
Amaneció un nuevo día para estos tres viajeros, a lo lejos se divisaba algo muy alto, era la gran roca que decía su amigo el ciempiés, el sol no estaba tan candente, el cielo estaba de un lindo azul, adornado con algunas nubes blancas y un hermoso arcoíris que lo embellecía con sus colores pasteles, el viento estaba muy juguetón lo podía sentir. También vieron el árbol mariposa, con hojas de muchos colores, como las de las alas de muchas mariposa monarca, amarillas, azules, naranjas, era un árbol multicolor, cuando la linda mariposa azul vio el árbol, también notó unas hojas que se parecían a su alita delantera, eso la emocionó tanto que no pudo reprimir una lágrima que saltó de sus ojos pero esta vez era de alegría, podía ver cerca su momento de volar si esa idea brillante de su amigo el ciempiés funcionara. La hormiguita dijo, yo subiré y cortare las hojas que se parezcan a tu ala, trataré de encontrar una que tenga el mismo tamaño y forma de la tuya querida amiguita, por eso vine para ayudarte. Bajó con tres de ellas, alguna será la ideal.  Ahora se enfrentaban al dilema de como se la pegarían al cuerpo de la mariposa, se dieron cuenta que era una misión imposible para ellos, estaban dilucidando y dilucidando tan ensimismados que no se dieron cuenta que una cerbatana estaba camuflajeada en una rama de un árbol muy cerca de ellos. Terminó de escucharlos y de repente se bajó de la rama y les dijo, tranquilos no les haré daño, estaba escuchándolos y creo que yo podría ayudarlos si me lo permiten. ¿Cómo? Le preguntaron al unísono los tres amigos, ella les respondió ese árbol donde yo estaba bota un gel, muy pegajoso, muchos animales quedan pegados en él, les cuesta despegarse muchos mueren por no poder hacerlo, creo que puede servir para pegar la hoja del árbol mariposa.
Los tres se acercaron y murmuraron muy cerca para ellos, estaban claros que debían confiar en ella, que nada perdían y si esa era la solución debían probar, una ayuda como esa no la debían perder. El ciempiés como era el adulto de los tres habló con la cerbatana y le explicó la situación de la mariposita, que cada momento era crucial si no emprendía el vuelo pronto. Increíble fue ver como una de las hojas era igual en tamaño y forma al ala delantera de la mariposa azul, tal y como dijo la cerbatana tomó gel que salía del tronco del árbol y se lo aplicó en un punto del cuerpecito de la mariposa, justo al otro lado de su alita natural. Todos esperaron a que se pegara la hoja y se secara la goma o gel. La incertidumbre continuaba, ya que había que esperar para hacer la prueba.
Decidieron esperar al otro día para ello, otra vez y agradecidos todos con la señora cerbatana por su gran ayuda, decidieron buscar comida y hacer una gran celebración, cantaron y hasta bailaron, estaban muy felices y seguros que funcionaría, que todo sería un éxito, que su amiga la mariposa por fin podría elevar su vuelo bien alto siguiendo el viento y comenzaría su labor de polinización, retozaría de arbusto en arbusto y encontraría a su pareja, esa que  fertilizaría sus huevecillos cuando llegase el momento. Estaba muy feliz, pero su felicidad estaba más en haber tenido la maravillosa oportunidad de conocer a seres tan hermosos que la ayudaron y que son y serán sus grandes amigos por siempre, ya que nunca los olvidaría y los llevaría en su corazón por siempre mientras durara su vida y en la eternidad también.
Si el día anterior fue hermoso este era mejor, el cielo estaba totalmente azul, el sol muy débil, el viento retozaba como un niño juguetón, ahora eran 4, la cerbatana les pidió que por favor la dejaran estar en la prueba final, cuando la mariposa tratara de volar con su nueva ala, había mucha expectativa y reinaba la alegría y también un poco la tristeza porque la mariposa emigraría muy lejos, aunque estaban seguros que llegado el momento dejaría sus huevecillos donde su mamá la había dejado a ella, y así la hormiguita y el ciempiés la volverían a ver. Caminaron hasta llegar a la gran roca, subieron hasta lo más alto de ella y allí la mariposa esperó paciente a que el viento la fuera a buscar y la llevara con él de un lado para otro. Allí comenzaría a volar dejando que sus alas hicieran su trabajo para la cual están hechas y si lo lograba se dejaría llevar y llevar, fluiría con el viento, esto debía haberlo hecho desde hace mucho tiempo, sus amigos vieron como el viento se la llevó con mucha delicadeza, como que supiera la historia de la mariposa y de pronto la mariposa en su ambiente, en su elemento, en su lugar, hizo lo que su naturaleza sabe hacer, ¡volar¡, volaba con tal gracia, aunque le faltaba una de las alas traseras lo hacía con tal majestuosidad, como lo disfrutaba y sus amigos más, todo había valido la pena, su amiga por fin podía volar. Así fue como la mariposa se vistió del viento y ese traje le quedó a la perfección. Desde arriba les envió un beso y contenta les decía pronto los voy a visitar y a la señora cerbatana no se cansó de agradecerle que los hubiese ayudado.
Y así se fue perdiendo en ese hermoso horizonte, hasta que ya no estaba, la hormiguita le dijo al ciempiés, es hora de regresar a casa, con nuestras familias, ya cumplimos esta misión de Dios, cuando la cerbatana escucho esto, se sintió triste, habían pasado hermosos e inolvidables momentos en los dos últimos días, el ciempiés la vio y le preguntó, ¿Qué le preocupa mi bella dama?, ella le respondió, estoy sola, no tengo familia, para mi es bueno estar en cualquier parte, pero siento que he encontrado algo que no tenía, amigos, que son capaces de ayudar en nombre de esa amistad, entonces no se diga más dijo, será nuestra invitada a un lindo y hermoso bosquecillo, tierra de todo y todos, quien quiera vivir en él es bien recibido, tendrá sus peligros como en todas partes, pero sé que lo disfrutará porque es muy lindo, no porque somos de allá, pero de todos los lugares que hemos encontrado en este viaje no hay nada como nuestra tierra, nuestra casa, nuestro hogar, nuestra familia. Agradecida la cerbatana por esa invitación, les dijo, en mi tendrán una amiga incondicional, y si acepto, me voy con ustedes, fue así como los 3 se enrumbaron a casa  su tierra, a su elemento, a donde ellos eran felices, como seguro estaría por esos cielos, por esos árboles revoloteando la mariposita azul.
La moraleja de este cuento, es que podemos hacer de todo, podemos ponernos en los calzados de cualquiera, en cualquier ambiente, pero solo habrá algo en lo que definitivamente nos destaquemos, donde el traje y el calzado nos queden a la medida, donde estaremos en nuestro elemento, en nuestro ambiente, en nuestro lugar, donde nos sintamos cómodos y demos lo mejor de nosotros. Tendremos ayuda y detractores, ambientes agradables y hostiles, podremos contar con personas queridas y amigas, con compañeros de travesías, como la mariposita de este cuento, que su aventura se dio en los cuatro elementos: agua, tierra, fuego y aire, nunca debemos bajo ninguna circunstancia dejarnos vencer por las adversidades, ni por las debilidades propias de nuestra condición, ellas deben ser la fortaleza para seguir adelante y lograr nuestros sueños y anhelos, porque la verdadera fuerza viene de nuestro interior y de la más pura y genuina amistad y si todo está bendecido por Dios que no desampara a ninguno de sus seres creados, mejor que mejor.



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